Se oscureció la noche

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Resumen

The night got darker is a reflexive exercise about my own ethnic/cultural identity through experimentation as a strategy to explore what it means to be afro nowadays. Is my “declaration domain", the territory to experience my body and feel the ethnic multiplicity that I am, the imposed and the denied, away from essentialisms. Between the need, the genuine and opportunism, being afro is currently a place of strong dispute when the skin -supposedly- is not a common denominator, but it is in fact a characteristic for which people – the bodies and beings that it covers– suffer exclusion. Being afro escapes the uniqueness of our entities of dark dermis. In contrast, it comes from the collective, the land and practices; our particular ways of being and becoming in the world. Asking ourselves who we are means to look at our practices, the facts that bring us to reality. We are insofar as we live, feel and think we do. In this way, “musicar” is my setting artistic practice and my own form to define this “space of confluence” between dance and music. Here, my carnal existence is the device –and the catapult– which combines music as a possible verb where “Dromedar” –this permanent journey– arranges this performative thought where, about the identity, is useful “the important to name(me)”. This hereditary self-determination is, without a doubt, a delicate campaign that merits taking a dromedary walk, quietly and fully, dancing. Following Zapata Olivella: openly Undress!

Descripción

Se oscureció la noche un ejercicio reflexivo corpomusicado acerca de la identidad étnica/cultural, a través de la experimentación como estrategia para indagar sobre ¿cómo entender y vivir lo afro hoy?. Es un dominio para depositar mi cuerpo y sentir, alejado de esencialismos, la multiplicidad étnica que soy: la impuesta y la negada. Entre la necesidad, lo genuino y el oportunismo, lo afro es un lugar en fuerte disputa donde la piel –al parecer– no es un común denominador pero a la vez es una de las características por las que habitualmente sufren exclusión los cuerpos y seres que ésta recubre. Lo afro escapa a la unicidad de nuestras entidades de oscura dermis, y en contraposición, se consolida desde lo colectivo, desde el territorio y las prácticas, nuestras particulares formas de estar, ser y devenir en el mundo. Preguntarnos quiénes somos supone atender nuestras prácticas, los hechos nos que traen a la realidad pues somos en cuanto vivimos, sentimos y pensamos el hacer. En este sentido, el musicar se asienta como mi práctica particular, mi forma de vivir y definir este espacio de confluencia entre danza y música, donde esta última, es conjugada como posible verbo por mi carnal existencia, dispositivo –y la catapulta– desde el cual se agencia este dromedar: constante errar de esta performacia cavilante sobre la que, a propósito de la identidad, me es útil para la importancia de nombrar(se), y huir de la dolorosa muerte y desaparición. Esta hereditaria autodeterminación es, sin duda, una delicada campaña que amerita dromedarse con pausa y a plenitud; es decir, bailarse, o como expondría Zapata Olivella, frente a ella ¡Desnudarse!.

Palabras clave

Experimentación, Musicar, Zapatear/danzar, Resistencia, Negritud, Identidad

Materias

Maestría en Estudios Artísticos -- Tesis y disertaciones académicas , Expresión artística , Danza , Afrocolombiano

Citación