Food and Coloniality
Fecha
Autores
Autor corporativo
Título de la revista
ISSN de la revista
Título del volumen
Editor
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Compartir
Director
Altmetric
Resumen
Descripción
The author tackles the alimentary dimension of life, as something that goes beyond the simple act of ingesting food to acquire nutrients, to concentrate on the cultural implications of eating. To eat is more than to feed oneself, for eating is never by itself a wholly innocent act; that is, eating is never completely stripped from the social relationships of those gathered around a table.From this perspective, the article examines coloniality in all its forms (of power, of knowledge and of being), and shows their function as mechanisms of both alimentary enunciation and classification, that are responsible of the gastronomic supplantation of produce and food from the New World with the goods and customs that were so dear to European settlers (not forgetting that the influx of products and seasonings went also in the other direction). The colonizing project included thus, besides its religious, political and administrative pretenses, a gastronomical element, to be found in the eagerness of the colonizers to reproduce the alimentary imprint of their homeland in the new found territories, at least as far as the circumstances and the climate allowed it. Among all the facets the production of knowledge can acquire, gastronomy has been poorly studied —not to say completely silenced— in its role as a token of cultural divides, in which a coloniality of flavors and palates has been carried out.
El presente artículo aborda la dimensión alimentaria más allá del acto de la ingesta de alimentos en procura de la nutrición, para centrarse en las implicaciones culturales del acto de comer. En este sentido, se entiende que comer es más que alimentarse, en cuanto comer no se constituye per se en un acto del todo inocente, es decir, desprovisto de las relaciones sociales de los comensales. Desde esta perspectiva, se trata la colonialidad en todas sus formas (del poder, del saber y del ser), presentes como dispositivos tanto de enunciación como de clasificación alimentaria, que generaron una suplantación gastronómica, ya que la importación de productos desde Europa procuró reproducir a toda costa gustos, prácticas y sabores, en detrimento de las comidas y los productos del Nuevo Mundo, aunque no podemos olvidar que el “Viejo Mundo” también fue afectado por productos americanos que incidieron en su alimentación. Así las cosas, el proyecto colonizador, además de sus pretensiones religiosas y político-administrativas, también tuvo características gastronómicas, en cuanto el colonizador trajo su impronta alimentaria e intentó reproducirla por todos los medios en la medida en que las circunstancias se lo permitieron. La producción de conocimientos tiene diversos escenarios, y uno de ellos, muy poco estudiado en nuestro medio, silenciado rotundamente, es el de la gastronomía como marcador de la diferencia cultural, y en el cual se ha ejercido una colonialidad de los sabores y los paladares.
El presente artículo aborda la dimensión alimentaria más allá del acto de la ingesta de alimentos en procura de la nutrición, para centrarse en las implicaciones culturales del acto de comer. En este sentido, se entiende que comer es más que alimentarse, en cuanto comer no se constituye per se en un acto del todo inocente, es decir, desprovisto de las relaciones sociales de los comensales. Desde esta perspectiva, se trata la colonialidad en todas sus formas (del poder, del saber y del ser), presentes como dispositivos tanto de enunciación como de clasificación alimentaria, que generaron una suplantación gastronómica, ya que la importación de productos desde Europa procuró reproducir a toda costa gustos, prácticas y sabores, en detrimento de las comidas y los productos del Nuevo Mundo, aunque no podemos olvidar que el “Viejo Mundo” también fue afectado por productos americanos que incidieron en su alimentación. Así las cosas, el proyecto colonizador, además de sus pretensiones religiosas y político-administrativas, también tuvo características gastronómicas, en cuanto el colonizador trajo su impronta alimentaria e intentó reproducirla por todos los medios en la medida en que las circunstancias se lo permitieron. La producción de conocimientos tiene diversos escenarios, y uno de ellos, muy poco estudiado en nuestro medio, silenciado rotundamente, es el de la gastronomía como marcador de la diferencia cultural, y en el cual se ha ejercido una colonialidad de los sabores y los paladares.
Palabras clave
alimentary geopolitics, coloniality of flavors and palates, decolonization, gastronomical knowledge, re-existence, colonialidad de los sabores y los paladares, decolonización, geopolítica alimentaria, re-existencia, saberes/sabores
