Universidad Distrital Francisco José de CaldasEmisora LAUD 90.4 F.M.2025-08-212025-08-212015-07http://hdl.handle.net/11349/98538El programa inicia destacando la naturaleza interdisciplinaria del cine, que reúne a escritores, historiadores y actores. Víctor Gaviria argumenta que el cine es un arte de síntesis y un encuentro cultural que revela verdades no accesibles a través del ensayo académico. Su trabajo se basa en el diálogo con "actores naturales", personas cuyas vidas son la fuente de las historias. A través de este proceso, se accede a un saber profundo que no proviene del estudio, sino de la experiencia vivida. Gaviria explica que su cine es inherentemente político y ético. Es político porque visibiliza las verdades de las poblaciones marginadas y ético porque se opone a la "porno miseria", es decir, a la explotación morbosa de la pobreza. El cineasta responde a la crítica de no hacer películas sobre su propia vida, argumentando que todos formamos parte de una misma sociedad y que es crucial establecer un diálogo entre los "excluidos" y los "incluidos". El cine se convierte en un medio para romper estereotipos y el maniqueísmo de "buenos y malos". El lingüista Gustavo Pinilla complementa la discusión al analizar el lenguaje en las películas de Gaviria. Él resalta cómo el parlache (jerga popular) no es solo una forma de hablar, sino un reflejo de una profunda experiencia de exclusión y dolor. El programa subraya que la sociedad de consumo ha provocado un "anestesiamiento" de los sentimientos humanos, y que la verdadera humanidad a menudo se encuentra en las voces de aquellos que han sido marginados. El lenguaje de estos personajes, como el uso de la palabra "gonorrea" para describir la vida, encierra una "experiencia profundísima" de ver la vida como una "enfermedad". La conversación también aborda la importancia de la geografía urbana en las películas de Gaviria, especialmente en el contexto de Medellín. Se habla de cómo el cine del director ha revelado la realidad de los barrios de invasión y las "fronteras invisibles" de la ciudad. Los recorridos en las películas no son solo escenarios, sino una forma de visitar los lugares a través de la experiencia de sus habitantes, mostrando una arquitectura única que refleja un "relativismo social, ético y conceptual". Hacia el final, se plantea la pregunta de si el cine y la escuela están en deuda con los jóvenes colombianos. Gaviria responde afirmativamente, criticando cómo las escuelas, aunque pueden "salvar" a algunos, a veces los educan en la intolerancia y el egoísmo. Él aboga por una escuela más "agresiva" que respete los saberes emergentes y se solidarice con quienes han quedado "por fuera de las instituciones". En este sentido, su cine se presenta como un intento por romper esos moldes y ofrecer una perspectiva más humana y real de la sociedad.The program begins by highlighting the interdisciplinary nature of cinema, which brings together writers, historians, and actors. Víctor Gaviria argues that film is an art of synthesis and a cultural encounter that reveals truths not accessible through academic essays. His work is based on dialogue with "natural actors"—people whose lives are the source of the stories. Through this process, he accesses a profound knowledge that comes not from study, but from lived experience. Gaviria explains that his cinema is inherently political and ethical. It is political because it makes the truths of marginalized populations visible, and it is ethical because it opposes "poverty porn," the morbid exploitation of poverty. The filmmaker responds to criticism for not making films about his own life by arguing that everyone is part of the same society and that it is crucial to establish a dialogue between the "excluded" and the "included." Cinema becomes a medium for breaking down stereotypes and the black-and-white view of "good and bad." Linguist Gustavo Pinilla complements the discussion by analyzing the language in Gaviria's films. He emphasizes how parlache (popular slang) is not just a way of speaking, but a reflection of a profound experience of exclusion and pain. The program highlights that consumer society has caused a "numbing" of human feelings, and that true humanity is often found in the voices of those who have been marginalized. The language of these characters, such as the use of the word "gonorrea" to describe life, contains a "profound experience" of seeing life as a "disease." The conversation also addresses the importance of urban geography in Gaviria's films, especially in the context of Medellín. It discusses how the director's cinema has revealed the reality of informal settlements and the "invisible borders" of the city. The journeys in the films are not just settings, but a way of visiting places through the experience of their inhabitants, showing a unique architecture that reflects a "social, ethical, and conceptual relativism." Towards the end, the question is raised of whether cinema and schools are indebted to Colombian youth. Gaviria responds in the affirmative, criticizing how schools, while they can "save" some, sometimes educate them in intolerance and selfishness. He advocates for a more "aggressive" school that respects emerging knowledge and shows solidarity with those who have been left "outside of institutions." In this sense, his cinema is presented as an attempt to break these molds and offer a more human and real perspective of society.02:26:12mp3Programas de radioCine socialEducación popularMedellínLenguaje popularZona escolar, imaginación comunicativa de la escuela en la radio. Programa: " Saberes emergentes de la escuela, educación popular, escuela alternativa y otros aprendizajes"soundRadio -- ProgramasRadiodifusiónCine -- ColombiaCine -- Aspectos socialesRealismo -- En el cineMarginación socialOpenAccessSchool Zone, Communicative Imagination of Schools on the Radio. Program: "Emerging Knowledge from Schools, Popular Education, Alternative Schools, and Other Learnings"Radio programsSocial cinemaPopular educationMedellínPopular languageAbierto (Texto Completo)