Duarte Gutierrez, Andrea2025-07-072025-07-072007http://hdl.handle.net/11349/96489Si hablamos de teatro como termino para definir el arte de la mera representación tenemos que hablar de lo más importante: “quien representa…el actor”. Por consiguiente debemos tener presente que este es ante todo humano y que encierra en sí pasiones, debilidades y fortalezas que la sociedad y el mismo ser se encarga de ocultar en un modelo de persona que no tiene aspiraciones que lo hagan trascender más allá de lo insulso y cotidiano, sin referirse con esto en términos místicos o rebuscados; se trata de ser más persona, de romper con esos límites de la sociedad, para ser humano en su total sentido. Si se emprende esa búsqueda de humanidad a través del ser actor, es necesario empezar en blanco, en ceros, en un estado de “maleabilidad” que nos permita encarna otros seres. Lo que nos impide llegar a ese estado de pureza mental y sobre todo física es el temor de ser juzgados a herrar en nuestras acciones, lo cual demuestra falta de humildad y falso egocentrismo, pues si tememos a equivocarnos y aspirarnos a hacer siempre “lo correcto”, no estamos dispuestos a “abrirnos”, no nos conoceremos nunca ni tendremos el deleite de sorprendernos a nosotros mismos.¿Cómo hacer de mi entrenamiento una obra de teatro?Maestría de Artes Escénicas con Énfasis en Actuación -- Tesis y disertaciones académicasTeatroArtes escénicasTeatro de aficionadosArtes de representación