Arrieta, Tomás Vasquez2019-09-192019-09-19http://hdl.handle.net/11349/21372Llegamos a la hora señalada a un lujoso hotel del norte de la capital, justo en el momento en el cual él descendía por un ascensor transparente y así, de este modo, pudo saludarnos con un gesto aun antes de salir del aparato. Ahora, el saludo es de manos. Él, ligeramente vestido, me invita a seguir a la cafetería y allí buscamos con la mirada el más apartado de los rincones como quienes se disponen a una charla confidencial. Ya con el desayuno despuntado y con una suave música de fondo, le pido que me hable de su experiencia de escritor exiliado. Él asiente con la cabeza, mientras toma un sorbo de café.application/pdf“LA SOLEDAD ES UN HOMENAJE AL PRÓJIMO” Conversaciones con Mario Benedettiinfo:eu-repo/semantics/article